Desde que el hombre se encuentra por primera vez con el café, hasta nuestros días ha dado mucho de que hablar; desde una bebida misteriosa con atributos mágicos, prohibida por ser un afrodisiaco del Diablo, medicinal desde que el Papa Clemente VIII la bautizó ya que su médico se la daba a tomar y calmar su ansiedad.
Luego que el café se esparciera por el mundo de forma clandestina y prohibida, donde en ciertos lugares germinaba y en otras no, donde resultaban nuevas variedades o carecían de un buen sabor, una bebida secreta en el ámbito popular y en otras reservada para la alta sociedad; llega hasta nuestros días con muchas historias y leyendas que realmente han descrito el café, con sus atributos y efectos, que fueron narrados en cada época con los detalles y conocimientos que habían y se dieron en ese momento.
Hoy en día el café lleva un largo camino ya recorrido, de mala y buena reputación y que en ésta época que vivimos ahora hablamos de sus virtudes para la salud, de sus aromas y sabores en sus preparaciones y de su preciada reputación y popularidad que ha de ser tan conocida como el agua en todo el planeta; y no deja de ser tema de conversación ni ha dejado de seguir su viaje en nuestra historia que ya hoy lo vemos como un ingrediente en la alta cocina, una variedad que produce un elixir de lujo y costoso, fermentación para alguna bebida, y mientras escribía este artículo me encontré con algo de aventura llamativa con el café: una autentica piscina de café, el agua proveniente de una fuente termal natural es la que se usa para hacer la mezcla perfecta en el spa de Yunessun, en Japón.
El café seguirá caminando y a lo largo de la historia por venir, se convertirá cada vez en algo nuevo, atractivo y la época le dará su toque que lo mantendrá siempre de moda; las cafeterías igualmente se adaptarán y no dejarán de ser el punto de reunión que en algún momento se iniciaron revoluciones; para alguna historia o noticia; para escribir algún libro; conocer a esa persona casual e interesante; y como yo ahora, tomándome un excelente café filtrado mientras escribo.
El café no es una bebida, es el néctar de los Dioses.
Y fue regalado a la Tierra.
Por: Gilberto Ortiz
Café & Aroma




